lunes, 25 de mayo de 2020


DÍA 23 DE MAYO ¿Y CÓMO VA TU ENCIERRO?

eDUARDO bOTERO tORO

No, no me refiero a la cuarentena.  Me refiero a qué ahora, durante la cuarentena si has salido del encierro en el que vivías antes de ella.  Recuerda: los psicólogos del positivismo (no los positivistas) insisten en que a esta experiencia la debemos llamar protección no encierro.  ¿De qué te proteges? ¿Solamente del virus?

O te estás protegiendo de tentaciones que te lleven a salir del encierro en el que estabas.  Dilo: salir de un encierro, lo saben los que han sufrido prisión, no es algo fácil.  Mi amigo Gustavo Ballesteros lo ha resumido así: “El distanciamiento es la clave pare evitar el contagio del virus, pero el acercamiento es la clave para derrotarlo.”  Ahora, en tiempos de la tecnología que nos permite comunicarnos día tras día, hora tras hora, al minuto.  ¿De qué virus te has protegido durante la cuarentena de protección?

Del virus de la libertad de pensamiento, del virus de pensar por sí mismo, del virus que te incita a recuperar el deseo como si volvieras a la juventud, del virus de ejercer demolición absoluta de certezas incuestionables, de ideales mortíferos, de…  ¿De cuál de todos esos?

Te proteges, quiere decir, te defiendes.

¿De qué te defiendes?  De enfermar.  Entonces te estás defendiendo de vivir porque la primera causa de muerte es estar vivo.  Ley inmutable, ley imposible de superar.  Por qué no atreverse a enfermar de vida, de lo que significa vivir más allá de la simple supervivencia…

Es doloroso, sí, pero si te aguantaste once años en un colegio de mierda y del que saliste solamente recitando una oración que todavía no abandonas… Quiere decir que no puedes invocar el dolor como disculpa. 

¿Te defiendes de pensar por ti mismo pues has delegado en otro o en otros que digan lo que hay que pensar y listo? Apaga la tele o, si prefieres, empieza a mirarla con otros ojos, los ojos del que sabe que no sabe y por tanto mira con atención, lee entre líneas, interpreta gestos e imágenes, en fin, regresa a las inquietudes epistemofílicas de todo niño.

¿Te defiendes del qué dirán los demás?  Cuántos “los demás”, porque si dices, todo el mundo, déjame decirte que tu timidez está desmentida por la creencia de que todo-el-mundo estará pendiente de lo que pienses, digas o hagas.  Porque esa es la definición de timidez: tímido es aquel que CREE que TODO EL MUNDO está pendiente de él.  Y va uno a ver y solamente es la mamá.

Si de esta cuarentena no sales a hacer valer tus derechos, permíteme decirte: no te sirvió de protección sino de calabozo de tu propio encierro.


DÍA 21 DE MAYO  AUSENCIAS

eDUARDO bOTERO tORO

Voy apenas sueño
Lugar y olvido
Intención y freno

Sin llegar apenas siendo: un propósito cualquiera, puede ser, sentarme a fumar y contemplar el humo, jugar con su exhalación y su transitoria geometría pulsátil, temblor de corazón y de quimera.

Viene Piazzola con la Ausencia que hoy divulgó David Morales.  Viene y me toma, me penetra, me invade.  No hay regocijo, no hay festejo, no hay júbilo pero a veces es tan grata la pasión por la nostalgia, bandoneón me la cuenta hoy como siguiendo su respuesta antigua.

Voces, rostros, juegos, reuniones, conspiraciones frustradas, paseos a orillas de ríos hoy inmundos, risotadas que tramitan puerilidades convertidas en summas theologales, hambruna y desconcierto grato con una percepción de colores y de sonidos, la música a todo fuego, a toda marcha, a todo vals, a todo jazz… a todo bolero, ah! No el de Ravel sino el que canta Ibrahim Ferrer y que lo entenderá la madrecita del autor porque en plena capada de clase uno se entusiasma oyéndolo y sin embargo, diga usted, al lado del río y se le atraviesa a uno la clase de geometría y de la línea recta y la de español y la conjugación del vergo converger… Pero era tan grato repetirlo en voz alta así duplicáramos el gemido del violín.

Mares tibios, playas silentes de bullicio, noches de chispas en la hoguera, guitarras al viento, cantos de gusto ecléctico y de coros sin armonía, peores en los unísonos que muchos creen que son más fáciles que va…

Sueños con país distinto con gente buena gobernando a otros no esta cosa que parece una cárcel en la que los caciques mandan y los guardianes son sus estafetas mientras conservan pulcros sus uniformes de mando.

En fin, ausencias bandoneón, hasta de la misma esquina que Borges me enseñó a nombrar como esa esquina por la que no me atrevo a pasar.

Crédulo –y como todo creyente: imbécil- de las voces que incitaban revoluciones jubilosas para ver que hoy usan la misma entonación para escupir sobre sus pasados, los mismos gestos, el mismo acento que ponían para defender la tres varitas mágicas con las que un líder asiático encabezó una revolución, ahora puestos al servicio de la justificación del uso de las motosierras y las masacres.
Ausencias que celebro, ausencias que no duelen sino fuera porque dejaron tareas imposibles para la tan necesaria desmemoria.
 
No es la libertad del viento la que se resiente con las monumentales edificaciones: es su velocidad lo que se ausenta.  Y como el viento urbano la nostalgia, telebolita chocando contra las fachadas muertas con las que se está vistiendo hoy la gente.




DÍA 17 DE MAYO DE ORACIONES Y ORACIONES

eDUARDO bOTERO tORO

De Antonio Caballero aprendí, en un reportaje, lo que su padre le enseñó respecto del Padre Nuestro: que es una oración gramaticalmente perfecta porque carece de adjetivos.  Y es verdad, carece de adjetivos, entonces me hizo pensar en el poder de ensalmo que Freud atribuye a las palabras en su “Tratamiento psíquico (Tratamiento del Alma)” de 1890, cuando el buen padre del psicoanálisis no se arredraba frente al uso de la palabra “alma”.

Comparto la definición de ateísmo de Kuhn: los teólogos son los verdaderos ateos porque convierten a Dios en objeto de estudio.  Por eso odiaban a Teresa de Jesús y a Juan de la Cruz, ni se diga a Sor Juana Inés de la Cruz.  Repudiaban que Aurelio Agustín, en sus “Confesiones”, en el mismísimo siglo IV de la era cristiana, asegurara que Dios estaba dentro de cada uno.  Una experiencia así se oponía a la declaración de Dios como objeto.

Agradezco días tras día las oraciones que me envían mis amigos, las que reza mi madre y las que encuentro en el trabajo que hago con Juan Carlos Ballesteros que se empeña en encontrar preavisos del inconsciente en el proceder de los místicos, en particular de Teresa de Jesús, en la tesis que prepara para doctorarse en Ávila. Es también objeto de mi interés intelectual comparar la experiencia mística de Teresa de Jesús con la experiencia que describe Daniel Paul Schreber y que justifica como experiencia mística, no patológica en su libro MEMORIAS DE UN MALESTAR NERVIOSO: ambos terminan en una relación con Dios (que es matrimonio en Teresa –Séptima Morada- y cópula en Schreber).  Se trata de oraciones provenientes de gente buena, que se parte el lomo día tras día para hacer de su mundo y el de los cercanos un mejor mundo.  Ninguno comparte conmigo la idea de que la melodía del vallenato es una permanente repetición de las melodías propias de los cantos a María y creo que por eso Diomedes Díaz cargaba su imagen a donde iba, así fuera a pecar, pero lo cargaba, al fin y al cabo, la Virgen es la que intercede ante el Juez Supremo: por ejemplo, la antigua cárcel de La Catedral ahora es administrada por padres benedictinos como lugar de peregrinación de creyentes a pedir sus favores a la Virgen Desata Nudos (desata-nudos, no de-satanudos aunque… podría ser).  Pero bueno… moriré convencido de que el vallenato “pega” porque sus melodías mantienen partes enteras del fraseo melodioso de los cantos a la Virgen.  Dejo al escéptico la misión de encontrar pruebas para afirmar o desmentir esto…

La gente buena es creyente y sus pecados suelen ser veniales pero la carga de culpa es tan grande que hasta los magnifican quizás con el fin de conseguir escucha atenta por parte de la divinidad.  Cuando recibo las oraciones que me envían siempre imagino al buen amigo, al buen hermano y al buen padre y a la buena madre, pensando en mí favorablemente.  Incluso se complacen cuando les cuento que poseo la fórmula para hacer rezar a ateos radicales.  Les digo que les repito, a los ateos, lo que aprendí del reportaje a Antonio Caballero -de que el Padrenuestro es la oración más perfecta que existe porque carece de adjetivos, y más me demoro en terminar mi afirmación que ellos, cada uno y de manera muy seria, repiten mentalmente el Padrenuestro. Espero que el buen Dios tenga en cuenta esta acrobática acción misionera cuando, asesorado por la base de datos que han construido los mormones para ayudarlo en el Juicio Final, dicte sentencia favorable para mí. 

Que la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez haya consagrado a Colombia a “Nuestra Señora de Fátima” para que “nos ayude a frenar el avance de esta pandemia”, a mí, en tanto que laico, me parece una acción que describe a quien tenemos por vicepresidenta, la misma persona que llama atenidos a los pobres que reclaman asistencia del estado pero no a los ricos que ahora también claman, a la manera mamerta y petrista, para que el estado los asista.  La misma que implora la misericordia de la opinión pública confesando que cuando empezó con su esposo eran tan pobres que apenas les alcanzaba para una casa de 200 metros cuadrados (los POT de Colombia consideran que bastan 40 metros cuadrados para hacer digna a una vivienda… de pobres).  Ella, la recién implicada en escandalosos negocios de su esposo asociado con el lavado de dinero (claro, primero dice: no sabíamos de ese señor, no tenía ningún llamado a juicio… etc., etc.).  La viceministra da cuenta, pues, de una especial manera ética de ser, la tan socorrida consigna imperativa y, para muchos, justificatoria según la cual “el que reza y peca, empata”, como si el Juez Supremo, al igual que sus subordinados, estuviera al servicio de ellos, quiero decir, de la Vicepresidente o de quienes así lo consideran.  “Haga plata mijo honradamente y, si no lo ve la gente, haga plata mijo.”

Que la Ministra del Interior, quien se describe a sí misma “líder de la política religiosa en Colombia”, convoque a todas las iglesias y confesiones religiosas a una “Jornada Nacional de Oración y Reflexión por Colombia” para que “sirva como ayuda espiritual ante la actual emergencia sanitaria”, me parece un asunto respetable aunque pediría se me aclarara quién o quiénes la nombraron “líder de la política religiosa en Colombia”,, puesto que la Constitución desde 1991 se define como laica y establece la separación de la religión y del Estado como acto que beneficia a ambos puesto que así el Estado no interviene las religiones y estas a su vez no someten a su criterio exclusivo al Estado. 

Respeto, pues, lo que ambas funcionarias pagadas por todos nosotros, creyentes y no creyentes, religiosos y laicos, hagan de su creencia.  Me hubiera parecido por lo menos decente que tal fervor religioso se levantara en beneficio de impedir el incremento de los asesinatos de líderes sociales o la creciente ola de corrupción que se aprovecha de la distracción de los colombianos para cometer sus crímenes, verdaderos crímenes de lesa humanidad.  Pero para este gobierno, como para otros anteriores, la decencia es sinónimo de perdedores y más fácil hacer parecer decentes aquellos actos que representan verdaderas acciones que harían vomitar al mismísimo demonio.

Tienen el poder, están en el poder, ¿qué hacen entonces rezando?  Y aquí viene lo mío, mi especulación, mi hipótesis: cuando el que tiene el poder “se pone a rezar” es porque aquello que creyó suficiente para hacerlo feliz, se revela insuficiente. Y es por eso que carecen de liderazgo lo que definitivamente es muy grave cuando son responsables del manejo de la crisis por la que todos atravesamos.  Creen estar llamando a que el pueblo se una en torno a sus creencias religiosas cuando a lo que llaman es a orar por ellas mismas, porque saben que son incapaces de sortear la responsabilidad que eligieron tener sin prever que los acontecimientos iban a tomar el rumbo que han tomado.  Preparadas para administrar el disfrute codicioso de lo conseguido a fuerza de sangre, de sudor y de lágrimas por otros muchos, su llamado a la oración no es otra cosa que palabras musitadas después de exclamar “¡Nos llevó el diablo!”.  Educadas en la idea de que pecar no es tan malo si se sabe hacer bien, la situación actual les impide hacer bien el pecado, es decir, sin ser descubiertas, y, al no poder lograrlo, invocan a las potencias divinas en su exclusivo beneficio. 

Como no conozco a ninguna de las dos funcionarias personalmente y, como ciudadano que se entera de sus acciones en la vida pública (¿recuerdan a la actual Ministra líder de la política religiosa en Colombia prometiendo que Colpensiones no iba a ser reformada por la actual administración, afirmación que juró y re-juró no iba a llevarse a cabo cuando era Ministra del Trabajo -¡sic!-…?), tengo todo el derecho a preguntarme si el pecado de mentir se puede equiparar a las invocaciones que ambas funcionarias hacen. 

Yo, escéptico, espero que los rezos de todos los colombianos y colombianas decentes que aún existen, ayuden a conformar la ligazón solidaria, el re-ligare, que la religión en sus orígenes anti-imperiales, gestó en su momento.  Y que por esa vía, la de su sincera creencia en la misericordia del buen Dios, contribuyan a reafirmar la validez preventiva de las medidas que deben tomarse frente a la pandemia.  Que las dos funcionarias quieran salvar la economía (mejor dicho: sus economías) y relativicen la necesidad de mantener la cuarentena, creyendo que van a lograrlo mediante consagraciones y convocatorias ecuménicas, me parece que las coloca no del lado de los creyentes sino de los fanáticos.
Un rapto nacionalista me invade antes de terminar con estas líneas.  ¿Por qué la de Fátima? Teniendo aquí a la tan efectiva guadalupana de Rodrigo, la no menos eficaz chiquinquireña de Jorge Eduardo, de Patricia, de Mario, de Humberto y de Alberto, al mismísimo negro milagroso de Buga de Wilfred (y que le gustaba visitar al Dr. Bilardo antes de arreglar sus partidos como él sabía), inclusive la Virgen Desata Nudos de los sobrevivientes de las filas del Cartel de Medellín, coro (sin contar la Desata Nudos) que tantos beneficios reportaron a mi hermanita a favor de que su esposo saliera del trance a que lo llevó el coronavirus, por qué la vicepresidenta se va hasta Portugal, a Fátima, a Cova de Iría, para consagrar a Colombia.  Ah… recuerdo ya: para ella Avianca es una empresa nacional aunque pague impuestos en Panamá y extraiga plusvalía en Colombia.  Capitalistas de todos los países: ¡Uníos!

Recordaré, finalmente, los versos del que Facundo Cabral llamaba “el gran Tata de todos nosotros”, don Atahualpa Yupanqui:

Si hay una cosa en la tierra
Más importante que Dios
Es que nadie escupa sangre
Pa´que otro viva mejor…

Los poetas usan metáforas, aquí una de corte teológico: Dios puesto como objeto de importancia con respecto de otro objeto. Pero, confieso que nunca había leído una estrofa más religiosa pues, si el buen Hijo derramó su sangre por todos nosotros hace ya más de veintiún siglos, no está bien que alguien siga escupiendo sangre para que otros pocos vivan mejor. 

¿O sí?




DÍA 15 DE MAYO DÍA DEL maestro

eDUARDO bOTERO tORO
A los míos
“CLASE” DE HOY

Por Sócrates reconocimos la síntesis de un sabio por afirmar sólo saber que nada sabe. ¿Solo o sólo?  Solo (o a solas) sé que nada sé, pero, en compañía dialogante con otros…

Varones de espíritu divinos, insinúa el cardenal y teólogo Nicolás de Cusa, que lo son Sócrates, Pitágoras y Aristóteles.  Tres paganos distintos y una condición verdadera: varones de espíritu divinos. “Otro varón de espíritu divino…” escribe el cura en DE DOCTA IGNORANTIA para referirse a estos paganos que citará del lado de Boecio y de Aurelio Agustín.

Cuánta riqueza de maestros capaces de considerar la abstracción como posibilitada por los números y la geometría, por la dialéctica y el diálogo, por el atrevimiento de ir dentro de sí aunque fuera errar, como en la Cancioncilla de León de Greiff (“Voy a incrustarme en el silencio/ del que no debí salir/ como no fuera por vagar/ en torno al tema de se ir/ dentro de sí/ que ya es errar…”). Las CONFESIONES de Aurelio Agustín, primera muestra de una autobiografía en el siglo IV en Occidente… esa errabunda conciencia que se dirige a la memoria representada como una biblioteca de recuerdos, en una especie de carretilla, que encuentra el recuerdo buscado en uno de sus anaqueles…

Pensar de tal modo que sea posible hacerlo más allá de toda representación posible es lema en DE DOCTA IGNORANTIA. Se anticipa a un Baruch Spinoza, capaz de pensar la divinidad como cosa ajena a la representación que la supone.
 
Saber que sobre la nada puede producirse saber.  Ir de “una manzana más dos manzanas es igual a tres manzanas” a “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”.
 
Ridícula es la proliferación de experticias en momentos en los que, como en el que estamos, campea la incertidumbre.  Tantos expertos previos a la pandemia queriendo hacernos creer que lo saben todo acerca de la misma.  Todo el aparataje compuesto por motivadores (esos que te hacen sentir siempre en deuda con las exigencias de la época para que no te salgas del redil de los normalizados).

Como queriendo decir: por lo que nosotros sabemos que sabemos, estamos en condiciones de ofrecerles nuestro saber para que la peste no acabe con su buen ánimo y no resten fuerzas en la obligación de mantener las relaciones sociales actuales, inalterables.
En tiempos de incertidumbre necesitamos de la capacidad de suspender conocimientos establecidos para que nazcan las preguntas capaces de conducirnos por mejores y diferentes caminos al que se nos llama a recorrer. En el bazar de los idiotas tenderá a mantenerse la peregrina idea de que la catástrofe es magnífica oportunidad para demostrar la verdad propia y la mentira del oponente. En espejo, el insulto de uno rebota sobre sí mismo en un estribillo que repite sin cesar “igual a veinte”.  Todos lo conocemos: alguien acusa a otro de ladrón y este le contesta: “igual a veinte”.

Someter las doctrinas a la ignorancia será ejercicio capaz de inducirnos a pensar más allá de todo pensamiento basado en la representación.  Sin el “no saber” (solos o en compañía) será imposible el escuchar.  Pedir y buscar verdad será mejor camino que pedir castigo y pena de muerte, pues la reparación de la falta hará más bien a los vulnerados que prometerles el odio permanente contra sus vulneradores.  Lo restaurativo apunta a que el vulnerado recupere, antes que todo, la dignidad ultrajada.
 
Y, frente a la pandemia, nosotros, que somos profesores en universidades y colegios, procurar transmitir con nuestro propio modo de proceder intelectual frente a los problemas actuales, las diversas maneras que existen para asumir la adversidad que a todos amenaza.
 
¡Es tan fácil acomodar la nueva realidad a los saberes establecidos!  Un ejemplo: PSICOLOGÍA DE LAS PANDEMIAS.  Obsérvese detenidamente el título, todo título es una promesa.  Primero: ¿las pandemias tienen psicología? Segundo: ¿los criterios que caracterizan a la psicología de hoy son aplicables a los criterios que caracterizaban “la psicología” durante la peste bubónica? ¿Existía la psicología durante la peste bubónica? Y así.
 
Vayamos al contenido.  Existe un diagnóstico bastante usado para explicar el sufrimiento emocional individual frente a una catástrofe: el Trastorno por Estrés Postraumático.  No enumeraré los síntomas que llevan a asegurar que un individuo sufre de tal Trastorno frente a una catástrofe.  ¿Con qué te encontrarás? Con la enumeración de los llamados estresores: inundaciones, terremotos, desplazamientos forzados, etc.  ¿Qué hará el experto que promete enseñar acerca de la PSICOLOGÍA DE LAS PANDEMIAS? Agregará un nuevo estresor a la lista: la pandemia.  Y luego repetirá los mismos síntomas que describen la reacción de las personas frente a los otros estresores pero aplicados al “nuevo”.  Listo: enseñanza concluida.

Igualmente con el uso de la tecnología en la enseñanza: un afán por tratar de reestablecer los códigos aplicados a lo que ya no es posible mantener creyendo que la tecnología facilita el simple traslado de los mismos a la nueva situación planteada, ignorando, con la reacción precipitada, que dicha tecnología crea y modula nuevas formas de relación hasta este momento desconocidas por todos.
 
Honestidad y solidaridad: las dos condiciones que Albert Camus destaca del grupo coordinado por el médico Bernard Rieux para afrontar la peste en la ciudad de Oran.  Hacer causa común del propósito de confiar en que si sabemos hacernos las preguntas indicadas, de atrevernos a hacer de este proceder acción sistemática, estaremos en mejores condiciones de afrontar la situación que nos abruma. Esto en lugar de pretender que los códigos que no pudieron impedir la ocurrencia de la pandemia se consideren los únicos autorizados para proceder frente a la misma.
 
Porque de ser así, forzando a que lo docto se imponga como única fórmula autorizada, la desgracia abonará el camino para que los líderes de antes, recuperen su execrable condición oportunista, cada cual eligiendo aquella docta teoría que sirva a sus particulares propósitos, no pudiendo impedir toda consecuencia fatal para sus seguidores y para ellos mismos.

Esta es la clase que quiero “dictar” hoy que se celebra en un día más del maestro.


DÍA 12 DE MAYO ESTAMPA PARA UN DESCONOCIDO

eDUARDO bOTERO tORO

No lo conocí y mi padre alcanzó a tenerlo cerca poco tiempo.  En la leyenda familiar Alfonso se vislumbró siempre enamorado de la vida y de la abuela, casi escribo Nona, sentí que haría honor a sus ancestros.  Para una mujer con el carácter firme y libre de ella no podía ser sino un verdadero hombre como usted quien la cortejara y sedujera. 

Joven fue su final de vida, joven la tierra que acogió su cuerpo, joven su viuda y niños su prole.  ¿De dónde el tesón de Lucila, de dónde la fuerza de servir a los apartados de la historia de Ema y de René, de dónde la amistosa condescendencia de Jaime y de Alfonso hijo, de dónde el misterioso encanto de la tejedora de sueños y de encajes de Alicia, de dónde la decisión por la presencia solidaria de Raúl, de dónde la impetuosa fogosidad y fuerza de Elena?

Una vez en Cartago, Valle, supe de usted más, un poco más: un viejo hijo de un amigo suyo en la Feria de Ganado de Medellín recordaba haber escuchado historias de un impecable caballero llamado Alfonso Botero, con quien todas las mañanas endulzaba el café que paladeaban mientras conversaban.  Tal vez sonaban tangos, de fondo, en el lugar.  Tal vez sonaba Marionetas, entonada por Floreal Ruiz con la orquesta de Aníbal Troilo, cuando el tiempo del disco dejaba su mitad entera a la banda. 

¿Estaba entonces, usted abuelo, evocando las tardes de baile con la abuela, por allá, por el oriente antioqueño? …en una ocasión tratando de explicarle a ella el malentendido de su padre con el de ella, a quienes los principales del pueblo convocaron llamándole a que renegara de su ateísmo dado que marcaba su ganado con la santa cruz cuando en realidad el viejo usaba el áncora, emblema de viajeros, que como él, habían llegado a estas tierras. 

De niño recuerdo escuchar de la abuela cómo se volaba ella de su casa para verse con usted, abuelo.  Se volaba sí y decía que bailaban en las tardes que pasaban en La Selva, que años después y por mucho tiempo estuvo administrada por un hijo de Alberto Bernal Nicholls, funcionario del ICA.  Yo estuve en esa casa, abuelo, y la recorrí embelesado con el color naranja y blanco de su fachada, en contraste con el verde de la planicie donde había sido construida.  Me bajaba del carro de mi padre, después de la abuela, quien comenzaba a evocar esas tardes de fiesta y de jolgorio.  Ahora mismo pongo a sonar La Pulpera de Santa Lucía, para recrearme en este escrito, forzar a mi memoria ir a los dos tiempos, el de mi infancia que escuchaba atento los relatos de la abuela y el del tiempo que ella evocaba de sus tardes festivas y de enamorados. 
Usted nunca ha sido habitante del olvido aunque yo no lo haya conocido.  Para la mente de un niño la historia de un abuelo difunto coloca su imagen al lado de las leyendas que fabrica.  “¿Cómo era el abuelo, papá?” Le pregunté una vez a mi padre.  Recuerdo que me miró, sonriente y me respondió con su silencio y el rebrilleo acuoso en su mirada.  Entonces supe que para hablar de un padre se necesita haberlo conservado vivo más tiempo del que mi padre tuvo al suyo.
 
Nombre del padre, yo llevo en el mío el suyo.  Como otros: Alfonso, Luis Alfonso, Jorge Alfonso… Fragmentos de su semilla, diáspora de su afecto: lo evoco hoy, abuelo, por primera vez en mi vida llamándolo de ese modo, abuelo a secas, no “el abuelo Alfonso”, nominación de la leyenda.  Miro su retrato y digo: soportaste la miserable condición de humanos de tu estirpe, glorificaste la libertad eligiendo una mujer bella e “hija del ateo míster”, amaste hasta tus cincuenta y dos años lo que hiciste… Otros principalísimos ya no de Rionegro sino de Medellín, vociferaban contra el impío doctor Abad Gómez, que se atrevió a potabilizar el agua y a pasteurizar la leche… Esta vez no pudiste alzarte en contravía de ellos, la fiebre tifoidea abrió camino en tus entrañas y quiero asegurar que te dejó con la palabra Alicia pegada a tus labios.




DÍA 11 DE MAYO PIENSO, LUEGO NO SOY

eDUARDO bOTERO tORO

Cogito ergo sum: ¿Nos complicamos un poco pensando que pensando significa que somos, que existimos? Somos (existimos), es decir, pensamos, afirma Renato Descartes.  Pero somos, entonces, solo fenómenos de consciencia…

La puesta en el camino del pensamiento de los olvidos, los actos fallidos, los sueños, los síntomas y sobre todo esa brutal realidad según la cual cada que buscamos la felicidad nos encontramos con el sufrimiento (pasa con el amor, pasa con el dinero, sucede con la erudición…) hace imposible seguir sosteniendo que somos porque pensamos. 
Por Freud y, con otros modos de proceder como los de Lacan, descubrimos que somos justamente ahí cuando no pensamos.

Cuando, en esta cuarentena, salimos a la calle, y constatamos habernos olvidado de una medida de protección, regresamos a casa y a la pregunta de por qué te devolviste contestamos: “olvidé el taparrabos, en lugar de decir tapabocas”.

Por la boca muere el pez: queda ipso facto denunciada una intención no sabemos si pensada aunque sí sabemos no confesada con la salida a la calle.  ¿Protegerme de qué, entonces?  De la mirada que detalla “rabos” a manera de práctica cotidiana y gozosa. Intención: salir protegido contra el coronavirus.  Realidad: salir protegido contra la tentación.   ¿Quién soy? Alguien que, lapsus mediante, lleva a cabo el acto de salir protegido contra los objetos de su mirada. 

Toma cierta significación, en este caso, que la letalidad del coronavirus actual proceda de una modificación en su código genético, con porciones del VIH, que son las que transforman un coronavirus corriente en el actual coronavirus, potenciando su capacidad de contagio y de letalidad.
 
El VIH: ese agente productor de una enfermedad ligada a la sangre y a las prácticas sexuales promiscuas, sin protección.

Las defensas caen, pero no solamente las inmunológicas: aquellas que mantenían bajo represión la sexualidad del voyerista, que “sin saberlo sabe” que la muerte provendrá más fácilmente del contacto corporal y no del visual.
 
Allí donde no pienso, soy: sabemos que La Peste, fue la gran invención de un Albert Camus que la imaginó en la ciudad de Oran.  Alguien te dice que ha dejado la lectura de La Peste y ha elegido más bien la lectura de El Decamerón, dado que se aburrió leyendo “lo que sucedía en Onán.” 
¡Que cada lector haga su ejercicio!





DÍA 9 DE MAYO DEL AMOR Y DE LA MUERTE

eDUARDO bOTERO tORO

“La muerte es la compañera del amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dice mi libro Más allá del principio del placer, en el comienzo del psicoanálisis se suponía que el amor tenía toda la importancia. Ahora sabemos que la muerte es igualmente relevante. Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, cesar con la «fiebre llamada vida». El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo último de la vida es la propia extinción.”
Freud, en entrevista con el escritor G. S. Viereck en 1936

Pregunta: ¿Biológicamente, todo ser vivo, ansía el Nirvana?
Resalto para afirmar que Freud no afirma que tal deseo, el del Nirvana, sea exclusivo de la especie humana.  Pero cuando afirma que ese deseo puede encubrirse con digresiones, es decir, con rupturas del hilo reemplazadas por pensamientos vagos aunque relacionados con el contenido, entonces ya no estamos solo ante el deseo, sino también frente al pensamiento y al lenguaje.  No en vano la declaración de Freud al escritor germano estadounidense comienza por una metáfora acerca de la muerte y del amor, a quienes declara compañeros.

Un Más allá del principio del placer coloca a la muerte como destino deseado.  Y todo ser vivo anhela morir.  En lugar de enamorodiamiento lo que habría sería tanatoenamoramiento. Y accedemos así a la condición ameboidea del amor. Tentáculo con la muerte, tentáculo con el odio, tentáculos con el asesinato de sí mismo, con la prohibición, con la extensión proyectiva a diversas causas (la política, la ciencia, el arte, la escritura…)

Yo me encuentro aquí con la idea franciscana de que todo lo creado lo fue como acto de amor: Hermano sol, Hermana Luna, Hermano Lobo, Hermano Coronavirus… (Bueno, aún no se había inventado el microscopio electrónico)
Un fantasma recorre, hoy, al mundo: el fantasma de la muerte total.  Es la amenaza de que todo puede acabar, incluso hay quienes ya se preguntan cuál de las especies sustituirá la del hombre cuando hayamos desaparecido. 
Como si la muerte fuese menos difícil de aceptar cuando es a todos que nos amenaza al mismo tiempo.  Porque todos hemos de morir, inclusive quienes se aplican Botox y quienes van al gimnasio y quienes dejan de probar ciertos vicios bajo la peregrina idea de conservar como eterna la juventud.

“La Muerte viene, todo será polvo/ bajo su imperio: ¡polvo de Pericles/ polvo de Codro, polvo de Cimón!” Anuncia el poeta el imperio ineludible de todo destino, es decir, de todo ser vivo.  Y, al final de su BALADA DE LA LOCA ALEGRÍA, Porfirio Barba Jacob concluye con este envío:

“A ti que me reprochas el arcano/ sentido del amor que va en mi verso/ fúlgido y hondo, lúgubre y arcano,/ te hablo en la triste vanidad del verso:/tú en la muerte rendido, yo en la muerte,/ ni un grito apenas del afán del mundo/ podrá hallar eco en la oquedad vacía./ El polvo reina —EL POLVO, EL IRACUNDO!—/ ¡Alegría! ¡Alegría! ¡Alegría!”

¿Será menos difícil aceptar la muerte porque esta amenaza con ocurrir, simultáneamente, a todos?

Y aquí el pernepsi (Perversión, Neurosis y Psicosis) revelará su gloria: quienes niegan deliberadamente los alcances de la amenaza, aferrándose a sus tesoros como si en el futuro fuera posible usarlos con beneficios; quienes interpretan, apresuradamente, un estornudo como prueba de haber enfermado; y quienes siguen convencidos de que el dinosaurio, por la mañana, seguía ahí sentado. 
Existen coyunturas en las cuales la sensatez y el principio de realidad corren por cuenta de neuróticos y psicóticos.  Los perversos suponen, con su omnipotencia y su narcisismo, que su final no está cerca.  Se les olvida que una de las monarquías más poderosas en la historia de la humanidad, solo supo contar hasta XVI. Y que hasta Esparta sucumbió…

El murciélago (cierta variedad) y un omnívoro desconocido, parecen ser los únicos animales hasta la fecha portadores de un virus que exclusivamente ataca a la especie humana.  El hermano Coronavirus parece hacernos recordar porqué el hermano lobo volvió a ser tal cual era después de haber sido por Francisco. Y natura, o el Deux spinoziano, se encarga de recordarnos hoy, que estamos conminados a elegir que nuestro deseo se alíe con la voluntad de vivir o con la muerte.

Podemos estar encubriendo el ansia de vivir con digresiones, entiendo por estas la parcialización en el análisis de la situación, tomando uno solo de tantos abordajes posibles y necesarios, haciendo caso omiso de que es el balance de todas ellas, resultado de tomarlas con profundidad en aquello en que se intersectan así como en aquello que se contraponen.  La bolsa o la vida… ¿pero qué vida es la que conseguimos si elegimos perder la bolsa? Y si elegimos la vida, ¿qué clase de vida es una vida sin bolsa? 

La familia de la quinceañera, ocho días antes de la fiesta, llama de urgencia al médico para que la auxilie con un cólico que la atormenta.  El médico llega, examina a la chica y concluye que el cólico proviene probablemente de una torsión de ovario.  Debe ser entonces, y cuanto antes, llevada al quirófano, practicarle una cirugía y guardar el consabido reposo que deberá ir más allá de una semana.  La fiesta, pues, debe ser cancelada.  De repente, toda la conmoción por la enfermedad de la chica se desplaza progresivamente a la decepción por la prescripción complementaria (la primera prescripción es la cirugía), la de cancelar la fiesta. Al principio nadie (o casi nadie: en toda familia hay un impertinente, un loco, un niño, un borracho que no necesita de fiestas para embriagarse) da testimonio abierto de ese desplazamiento.  Quizás muchos lo piensen, pero, cortesía es valor, callan. La urgencia reclama acciones inmediatas como las de salir inmediatamente con la enferma hacia la sala quirúrgica, la del médico llamar para que se tenga preparado el quirófano, y la de dejar al tío borracho farfullando su enojo.

Si el aplazamiento de la fiesta llega a constituirse en el acontecimiento principal, y a eso contribuirá la mejoría de la paciente (pues, si muere, no habrá aplazamiento sino trasposición de la fiesta en velorio), entonces la prescripción total del médico (cirugía inmediata y reposo más allá de una semana, medicamentos, cuidados…) será inevitablemente revisada, puesta en cuestión y ocasión favorable para que emerja toda clase de prejuicios ofrecidos como justificación de la no necesidad de aplazar la fiesta… Al fin y al cabo el vals no es un baile que plantee las exigencias de un baile de salsa champeta… los médicos suelen ser demasiado alarmistas… una prima mía que tuvo lo mismo hace dos años, al tercer día estaba bailando metal…  El médico dice eso para aumentar sus honorarios… la multa que debe pagarse al organizador de la fiesta equivale a tres cirugías…

Y será probable que advenga una versión propia a manera de nueva balada de la loca alegría, y será probable que un trombo emerja del bajo vientre de la chica y se vaya a los pulmones y entonces “todo será polvo”.  Será probable que no, pero aquí se trata de hacer un balance entre las dos probabilidades.  El saber y la experiencia del médico en favor de las primeras probabilidades, el apego irrestricto a un festejo, basado en suposiciones muchas dispuestas al azar, en favor de las segundas probabilidades. 

En el trasfondo de todo esto: que para el médico y para los familiares y amigos de la paciente, y para la paciente misma, hay algo que no puede ser asumido por ninguna intuición, por ningún saber, porque nadie logra estar al tanto y con exactitud de cómo es la constitución fisiológica de la paciente.  El saber del médico, mediante los exámenes practicados a la paciente, puede aproximarlo a conclusiones cercanas a la evidencia.  Su experiencia con otros casos, conocidos directamente por él o no, le abroga la autoridad para sus conclusiones y advertencias.  Pero, ¿sabe algo acerca de qué modo se ha establecido el balance entre el deseo de vivir y el ansia de morir propia, según Freud, de todo ser vivo? Su saber ¿acaso reconoce este hecho como constituyente, digamos, de su psiquismo?

En tal sentido, el que la fiesta sea aplazada o no, dependerá no de la aceptación que se haga del saber del médico sino de que la elección estará sujeta a ese no saber compartido por médico y por legos.  Será pues el azar, lo que decida esta vez, qué representará la mancha dejada por el chocolate en el fondo de la taza.  Lo cierto es que la forma específica que asuma, esto es, las consecuencias derivadas de continuar con la fiesta en el tiempo establecido no serán fruto de la desobediencia de los legos con el saber del médico.  Pero nada podrá hacer el médico, salvo constituirse en imagen engorrosa en los deudos durante el velorio, cosa que no depende de su voluntad.  Muy seguramente su presencia será perturbadora.  Y si la chica no muere, la imagen del médico será objeto de burla.

Unos y otros, legos y médico, sujetos al no saber, seguramente hablarán de modo exaltado al momento de tomar decisiones definitivas.
 
Preservar la economía, vital para la vida, y preservar la vida, vital para la economía que es vital para la vida, no parece ser tema de los animales ni de las plantas, esos otros seres vivos.  Menos del coronavirus, que no es un ser vivo.
En medio de la reacción caótica que ha generado el ataque del virus, sin tener en cuenta cómo se articula con los planes de expansión procedentes de los sueños de grandes potencias, sabernos convocados a un acto que también es de guerra, de una guerra en los términos actuales, de una batalla apenas… nos fuerza a establecer de qué lado poner dicha convocatoria: el comportamiento de la juventud americana contra la guerra imperialista de los EU en Vietnam sumado al énfasis que muchas protestas sociales colocan del lado de preservar la paz, la vida y el medio ambiente, creo que es la única manera de reconciliarnos con nuestra pertenencia inevitable e ineludible a la naturaleza.  El acto entonces tomará la forma de ingreso en las consecuencias propias de una elección.  No habrá garantía de que accedamos a un mundo mejor, ciertamente, pero proteger hoy la vida es convertirnos en militantes de ella, con las acciones que debamos llevar a cabo en dicha dirección, no obstante que el ansia de muerte también nos lleve a digresiones de diverso tipo.