lunes, 25 de mayo de 2020


DÍA 19 DE ABRIL LO QUE EVOCO
Eduardo Botero T.




Conservo todavía el ejemplar de Robinson Crusoe, de Daniel De Foe, que me regaló mi padre creo que hace más de 50 años. Es del mismo autor que Camus invoca como epígrafe en La Peste trayéndolo a decir: *“Tan razonable como representar una prisión de cierto género por otra diferente es representar algo qué existe realmente por algo que no existe.”* Y me encuentro con que en una entrevista concedida a El País de España, Alberto Manguel (¡Ah!) su Historia de la Lectura…insuperable) expresa lo siguiente:


“Yo tengo en mis estantes el libro de Defoe. Tengo Los prometidos, de [Alessandro] Manzoni, con esos capítulos extraordinarios sobre la peste en Milán. Tengo el Decamerón, por supuesto. Tengo Muerte en Venecia, de Thomas Mann. Tengo La peste de Camus, claro. Y Ensayo sobre la ceguera, de Saramago. Esos son los obvios. Menos obvio y para mí muy útil es releer Robinson Crusoe ahora. Está aislado, tiene que construirse una sociedad, un mundo con lo que tiene y, hasta la llegada de Viernes, tiene que reconsiderar todo lo que tuvo y lo que ya no tiene. Tiene que construir, de alguna manera, hacer con lo que tiene, y de esa manera prepararse para sobrevivir lo que está ocurriendo. Puedo darle muchos ejemplos.”  (https://elpais.com/sociedad/2020-04-18/necesitamos-pensar-para-saber-que-estamos-sobreviviendo.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR38aAp6LE0-WWfrsrCbhL3a6H3DVdZvxMEtjPSEq9zemw8YVFt6VYKdiio)


Y entonces reparo en que mi pesquisa, el seguimiento de la persona de Bernard Rieux en La Peste, en tanto que médico que la afronta y a quien le corresponde hacerlo después de haber sido, como todos, sorprendido por ella, es decir en tanto que posibilitaría para mí el acceso a una versión del ideal del yo acorde con la circunstancia en la que vivo, como otros están viviendo, el aislamiento y la amenaza; reparo, digo, en que mi pesquisa no ha sido otra que la de averiguar a través de lo que el yo del cronista cuenta del yo de Bernard Rieux qué le puede brindar a mi yo en esta cuarentena obligada por la pandemia.


Y viene Manguel a iluminar la cosa ampliando la posibilidad para realizar otra relectura, la del flemático Robinson Crusoe obligado a inventar la vida reconociendo que ha perdido todo referente material al que estaba acostumbrado.  Siempre la literatura como Therapeia…

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