Supongo, por lo que leo y por lo que oigo, que la experiencia de esta
cuarentena no es igual para todo el mundo entre otras razones porque no todo el
mundo se encerró en una casa en la que lleva viviendo muchos años, a veces heredada
de sus padres. Yo voy a cumplir 3 años
en la que habito y debo decir que nunca como antes celebré el hecho de que a
esta casa prácticamente llegaba todos los días a dormir. Salía de ella casi en la oscuridad de la
mañana y regresaba en la noche, un poco avanzada la noche.
Si, como afirma Freud, el espacio es proyección del psiquismo de cada
quien, esta casa en la cuarentena, se me hace tan desconocida como cuando
comencé mi análisis personal. La casa la
tomamos con mi esposa y una hija, la menor de dos, hace tres años. A los pocos
meses mi hija marchó a vivir en otra ciudad y mi esposa y yo quedamos solos en
ella.
Para mí ha sido una fortuna que durante estos tres años prácticamente yo
ocupaba solamente la habitación conyugal.
Los fines de semana procurábamos salir si no era que el cansancio de la
semana me llevara a permanecer en largas siestas, de tardes de sábado y
domingo… Ahora, en la cuarentena, por primera vez puedo conocer la casa en la
que vivo.
Para quien ha vivido toda la vida, desde pequeño, como Primo Levi, en la
misma casa que fuera de sus antepasados, supongo que habrá diferencias
importantes en el modo en como vivirá la cuarentena. Un ejemplo: el cuarto de trebejos de una casa
antigua no contiene la misma calidad de cosas que el pequeño mueble en que se
organizan las cosas de una casa habitada recién. Y nada tan importante para el psiquismo
humano que el cuarto de trebejos,
Y no solo el cuarto de trebejos. Primo Levi relata que en una ocasión su
hija escarbaba en una de las paredes de la casa que él había heredado de su
madre, y salió de la habitación con un diente en la mano, un diente que Primo
Levi había escondido en su infancia a lo mejor para retar al Ratón Pérez,
epistemofílico que debió haber sido el escritor de Si Esto es un Hombre, en su infancia.
Creo que quien habita la casa más recientemente como el que se encierra en
una casa ocupada desde pequeño, tenemos la oportunidad de resignificar el
espacio que habitamos haciendo un recorrido que por primera vez se proponga el
hallazgo de lo olvidado, que es siempre lo que se encuentra cuando volvemos a
aquellas cosas que un día guardamos confiando en su utilidad futura.

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