lunes, 25 de mayo de 2020

DÍA ABRIL 28 -LA MALDICIÓN DE LO ANTIGUO

eDUARDO bOTERO tORO





¿Y por qué como a un niño?

  Soy  vulnerable, sí, como un niño, como un líder social en Colombia, como una mujer madura embarazada, como un obeso, como un fumador, como un empresario en tierra de inequidades…

 Pero no, eso no te autoriza a tratarme como a un niño.  No te vengas ahora con cuentos proteccionistas, tú, que aplaudiste la privatización de la salud y de la educación y de la vivienda y…

 Y que me llamaste idealista en sentido peyorativo, tu tan práctico, tú tan realista, tú tan… ¡Ay no! El engrupidito cagatintas ahora se muestra sumamente preocupado por los viejos, y, claro, montado en tu trono de superioridad moral, puesto al que nunca renunciarás, ahora te vienes con pensamientos elevados, con gestos de pesar, con palabras de solidaridad que, déjame recordarte, siempre te parecieron bobadas de idealista, mamertadas, expresiones de dinosaurios, de perdedores, en una palabra.

 Desconoces que he podido llegar a esta edad en un mundo siempre difícil.   Que cuando hacías pataletas a tu papá porque no te conseguía el último modelo de celular, él y yo nos quebrábamos el lomo en una oficina de 2 x 3, con un salario que siempre se nos sacaba en cara como limosna, enriqueciendo a un sinvergüenza que a lo mejor tuvo una infancia parecida a la tuya. Que por un fin de semana, ¡en diez años! que tu viejo y yo nos fuimos de pesca, hubo que llevarte al psicólogo pues justificabas tu vagancia en el colegio asegurando que tu padre se limitaba a ser proveedor…

Y entraste a una universidad que tenía que ser privada y te graduaste y corriste con la suerte de ser amigo íntimo del hijo de un matón disfrazado de empresario, y ascendiste velozmente en su empresa y ya no podíamos tratarte de “Lucho” porque… bueno… ahí ya declarabas tu adhesión a la libre competencia, a la conversión en negocios de los derechos sociales, al suntuoso mundo de los magnates…
 Vulnerable eres tú, cagón: “¿Y no vamos a volver al club?” le lloriqueas a tu madre y ella, como siempre, se vuelve toda de tripas corazón viendo a su nene sufriendo porque no puede volver al club.  En la calle no hablas así, te refieres de otro modo a tus penas: cayeron las acciones, el precio del petróleo se vino abajo, la carga prestacional va a estallar, es preciso salvar a los bancos y a las grandes empresas, si lo mataron era porque algo debía, todo esto se debe a la pérdida de valores cristianos y occidentales, hay un complot marxista dirigido por la Reina de Inglaterra y su marido, los defensores del aborto son criminales, yo soy provida… y así…

 El niño eres tú y lo que necesitas es volver a criarte, culicagado. Ni el ochenta por ciento (¡cómo te gustan las cifras!) de las once mil vírgenes te va a auxiliar en esta pandemia, virus que a todos ataca, sobre todo a los que nunca aprendieron que rico no es el que tiene más sino el que necesita menos, cagón.

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