DÍA 15 DE MAYO DÍA DEL maestro
eDUARDO bOTERO tORO
A los míos
“CLASE” DE HOY
Por
Sócrates reconocimos la síntesis de un sabio por afirmar sólo saber que nada
sabe. ¿Solo o sólo? Solo (o a solas) sé
que nada sé, pero, en compañía dialogante con otros…
Varones
de espíritu divinos, insinúa el cardenal y teólogo Nicolás de Cusa, que lo son
Sócrates, Pitágoras y Aristóteles. Tres
paganos distintos y una condición verdadera: varones de espíritu divinos. “Otro
varón de espíritu divino…” escribe el cura en DE DOCTA IGNORANTIA para referirse
a estos paganos que citará del lado de Boecio y de Aurelio Agustín.
Cuánta
riqueza de maestros capaces de considerar la abstracción como posibilitada por
los números y la geometría, por la dialéctica y el diálogo, por el atrevimiento
de ir dentro de sí aunque fuera errar, como en la Cancioncilla de León de
Greiff (“Voy a incrustarme en el silencio/ del que no debí salir/ como no fuera
por vagar/ en torno al tema de se ir/ dentro de sí/ que ya es errar…”). Las
CONFESIONES de Aurelio Agustín, primera muestra de una autobiografía en el
siglo IV en Occidente… esa errabunda conciencia que se dirige a la memoria
representada como una biblioteca de recuerdos, en una especie de carretilla,
que encuentra el recuerdo buscado en uno de sus anaqueles…
Pensar
de tal modo que sea posible hacerlo
más allá de toda representación posible es lema en DE DOCTA IGNORANTIA. Se
anticipa a un Baruch Spinoza, capaz de pensar la divinidad como cosa ajena a la
representación que la supone.
Saber
que sobre la nada puede producirse
saber. Ir de “una manzana más dos
manzanas es igual a tres manzanas” a “el inconsciente está estructurado como un
lenguaje”.
Ridícula
es la proliferación de experticias en momentos en los que, como en el que
estamos, campea la incertidumbre. Tantos
expertos previos a la pandemia queriendo hacernos creer que lo saben todo
acerca de la misma. Todo el aparataje
compuesto por motivadores (esos que te hacen sentir siempre en deuda con las
exigencias de la época para que no te salgas del redil de los normalizados).
Como
queriendo decir: por lo que nosotros sabemos que sabemos, estamos en
condiciones de ofrecerles nuestro saber para que la peste no acabe con su buen
ánimo y no resten fuerzas en la obligación de mantener las relaciones sociales
actuales, inalterables.
En
tiempos de incertidumbre necesitamos de la capacidad de suspender conocimientos
establecidos para que nazcan las preguntas capaces de conducirnos por mejores y
diferentes caminos al que se nos llama a recorrer. En el bazar de los idiotas
tenderá a mantenerse la peregrina idea de que la catástrofe es magnífica
oportunidad para demostrar la verdad propia y la mentira del oponente. En
espejo, el insulto de uno rebota sobre sí mismo en un estribillo que repite sin
cesar “igual a veinte”. Todos lo
conocemos: alguien acusa a otro de ladrón y este le contesta: “igual a veinte”.
Someter
las doctrinas a la ignorancia será ejercicio capaz de inducirnos a pensar más
allá de todo pensamiento basado en la representación. Sin el “no saber” (solos o en compañía) será
imposible el escuchar. Pedir y buscar
verdad será mejor camino que pedir castigo y pena de muerte, pues la reparación
de la falta hará más bien a los vulnerados que prometerles el odio permanente
contra sus vulneradores. Lo restaurativo
apunta a que el vulnerado recupere, antes que todo, la dignidad ultrajada.
Y,
frente a la pandemia, nosotros, que somos profesores en universidades y
colegios, procurar transmitir con nuestro propio modo de proceder intelectual
frente a los problemas actuales, las diversas maneras que existen para asumir
la adversidad que a todos amenaza.
¡Es tan
fácil acomodar la nueva realidad a los saberes establecidos! Un ejemplo: PSICOLOGÍA DE LAS PANDEMIAS. Obsérvese detenidamente el título, todo
título es una promesa. Primero: ¿las
pandemias tienen psicología? Segundo: ¿los criterios que caracterizan a la
psicología de hoy son aplicables a los criterios que caracterizaban “la
psicología” durante la peste bubónica? ¿Existía la psicología durante la peste
bubónica? Y así.
Vayamos
al contenido. Existe un diagnóstico
bastante usado para explicar el sufrimiento emocional individual frente a una
catástrofe: el Trastorno por Estrés Postraumático. No enumeraré los síntomas que llevan a
asegurar que un individuo sufre de tal Trastorno frente a una catástrofe. ¿Con qué te encontrarás? Con la enumeración
de los llamados estresores: inundaciones, terremotos, desplazamientos forzados,
etc. ¿Qué hará el experto que promete
enseñar acerca de la PSICOLOGÍA DE LAS PANDEMIAS? Agregará un nuevo estresor a
la lista: la pandemia. Y luego repetirá
los mismos síntomas que describen la reacción de las personas frente a los
otros estresores pero aplicados al “nuevo”.
Listo: enseñanza concluida.
Igualmente
con el uso de la tecnología en la enseñanza: un afán por tratar de reestablecer
los códigos aplicados a lo que ya no es posible mantener creyendo que la
tecnología facilita el simple traslado de los mismos a la nueva situación
planteada, ignorando, con la reacción precipitada, que dicha tecnología crea y
modula nuevas formas de relación hasta este momento desconocidas por
todos.
Honestidad
y solidaridad: las dos condiciones que Albert Camus destaca del grupo
coordinado por el médico Bernard Rieux para afrontar la peste en la ciudad de
Oran. Hacer causa común del propósito de
confiar en que si sabemos hacernos las preguntas indicadas, de atrevernos a
hacer de este proceder acción sistemática, estaremos en mejores condiciones de
afrontar la situación que nos abruma. Esto en lugar de pretender que los
códigos que no pudieron impedir la ocurrencia de la pandemia se consideren los
únicos autorizados para proceder frente a la misma.
Porque
de ser así, forzando a que lo docto se imponga como única fórmula autorizada,
la desgracia abonará el camino para que los líderes de antes, recuperen su
execrable condición oportunista, cada cual eligiendo aquella docta teoría que
sirva a sus particulares propósitos, no pudiendo impedir toda consecuencia
fatal para sus seguidores y para ellos mismos.
Esta es
la clase que quiero “dictar” hoy que se celebra en un día más del maestro.
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