lunes, 25 de mayo de 2020


DÍA 15 DE MAYO DÍA DEL maestro

eDUARDO bOTERO tORO
A los míos
“CLASE” DE HOY

Por Sócrates reconocimos la síntesis de un sabio por afirmar sólo saber que nada sabe. ¿Solo o sólo?  Solo (o a solas) sé que nada sé, pero, en compañía dialogante con otros…

Varones de espíritu divinos, insinúa el cardenal y teólogo Nicolás de Cusa, que lo son Sócrates, Pitágoras y Aristóteles.  Tres paganos distintos y una condición verdadera: varones de espíritu divinos. “Otro varón de espíritu divino…” escribe el cura en DE DOCTA IGNORANTIA para referirse a estos paganos que citará del lado de Boecio y de Aurelio Agustín.

Cuánta riqueza de maestros capaces de considerar la abstracción como posibilitada por los números y la geometría, por la dialéctica y el diálogo, por el atrevimiento de ir dentro de sí aunque fuera errar, como en la Cancioncilla de León de Greiff (“Voy a incrustarme en el silencio/ del que no debí salir/ como no fuera por vagar/ en torno al tema de se ir/ dentro de sí/ que ya es errar…”). Las CONFESIONES de Aurelio Agustín, primera muestra de una autobiografía en el siglo IV en Occidente… esa errabunda conciencia que se dirige a la memoria representada como una biblioteca de recuerdos, en una especie de carretilla, que encuentra el recuerdo buscado en uno de sus anaqueles…

Pensar de tal modo que sea posible hacerlo más allá de toda representación posible es lema en DE DOCTA IGNORANTIA. Se anticipa a un Baruch Spinoza, capaz de pensar la divinidad como cosa ajena a la representación que la supone.
 
Saber que sobre la nada puede producirse saber.  Ir de “una manzana más dos manzanas es igual a tres manzanas” a “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”.
 
Ridícula es la proliferación de experticias en momentos en los que, como en el que estamos, campea la incertidumbre.  Tantos expertos previos a la pandemia queriendo hacernos creer que lo saben todo acerca de la misma.  Todo el aparataje compuesto por motivadores (esos que te hacen sentir siempre en deuda con las exigencias de la época para que no te salgas del redil de los normalizados).

Como queriendo decir: por lo que nosotros sabemos que sabemos, estamos en condiciones de ofrecerles nuestro saber para que la peste no acabe con su buen ánimo y no resten fuerzas en la obligación de mantener las relaciones sociales actuales, inalterables.
En tiempos de incertidumbre necesitamos de la capacidad de suspender conocimientos establecidos para que nazcan las preguntas capaces de conducirnos por mejores y diferentes caminos al que se nos llama a recorrer. En el bazar de los idiotas tenderá a mantenerse la peregrina idea de que la catástrofe es magnífica oportunidad para demostrar la verdad propia y la mentira del oponente. En espejo, el insulto de uno rebota sobre sí mismo en un estribillo que repite sin cesar “igual a veinte”.  Todos lo conocemos: alguien acusa a otro de ladrón y este le contesta: “igual a veinte”.

Someter las doctrinas a la ignorancia será ejercicio capaz de inducirnos a pensar más allá de todo pensamiento basado en la representación.  Sin el “no saber” (solos o en compañía) será imposible el escuchar.  Pedir y buscar verdad será mejor camino que pedir castigo y pena de muerte, pues la reparación de la falta hará más bien a los vulnerados que prometerles el odio permanente contra sus vulneradores.  Lo restaurativo apunta a que el vulnerado recupere, antes que todo, la dignidad ultrajada.
 
Y, frente a la pandemia, nosotros, que somos profesores en universidades y colegios, procurar transmitir con nuestro propio modo de proceder intelectual frente a los problemas actuales, las diversas maneras que existen para asumir la adversidad que a todos amenaza.
 
¡Es tan fácil acomodar la nueva realidad a los saberes establecidos!  Un ejemplo: PSICOLOGÍA DE LAS PANDEMIAS.  Obsérvese detenidamente el título, todo título es una promesa.  Primero: ¿las pandemias tienen psicología? Segundo: ¿los criterios que caracterizan a la psicología de hoy son aplicables a los criterios que caracterizaban “la psicología” durante la peste bubónica? ¿Existía la psicología durante la peste bubónica? Y así.
 
Vayamos al contenido.  Existe un diagnóstico bastante usado para explicar el sufrimiento emocional individual frente a una catástrofe: el Trastorno por Estrés Postraumático.  No enumeraré los síntomas que llevan a asegurar que un individuo sufre de tal Trastorno frente a una catástrofe.  ¿Con qué te encontrarás? Con la enumeración de los llamados estresores: inundaciones, terremotos, desplazamientos forzados, etc.  ¿Qué hará el experto que promete enseñar acerca de la PSICOLOGÍA DE LAS PANDEMIAS? Agregará un nuevo estresor a la lista: la pandemia.  Y luego repetirá los mismos síntomas que describen la reacción de las personas frente a los otros estresores pero aplicados al “nuevo”.  Listo: enseñanza concluida.

Igualmente con el uso de la tecnología en la enseñanza: un afán por tratar de reestablecer los códigos aplicados a lo que ya no es posible mantener creyendo que la tecnología facilita el simple traslado de los mismos a la nueva situación planteada, ignorando, con la reacción precipitada, que dicha tecnología crea y modula nuevas formas de relación hasta este momento desconocidas por todos.
 
Honestidad y solidaridad: las dos condiciones que Albert Camus destaca del grupo coordinado por el médico Bernard Rieux para afrontar la peste en la ciudad de Oran.  Hacer causa común del propósito de confiar en que si sabemos hacernos las preguntas indicadas, de atrevernos a hacer de este proceder acción sistemática, estaremos en mejores condiciones de afrontar la situación que nos abruma. Esto en lugar de pretender que los códigos que no pudieron impedir la ocurrencia de la pandemia se consideren los únicos autorizados para proceder frente a la misma.
 
Porque de ser así, forzando a que lo docto se imponga como única fórmula autorizada, la desgracia abonará el camino para que los líderes de antes, recuperen su execrable condición oportunista, cada cual eligiendo aquella docta teoría que sirva a sus particulares propósitos, no pudiendo impedir toda consecuencia fatal para sus seguidores y para ellos mismos.

Esta es la clase que quiero “dictar” hoy que se celebra en un día más del maestro.

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