lunes, 25 de mayo de 2020


DÍA 3 DE MAYO LUEGO DE OIR CANCIONES DE IMAGINE DRAGONS

eDUARDO bOTERO tORO



La trampa es mortal: únete al mundo, a los coros de elementales pensamientos y terribles acciones, al es mejor parecer que ser, deja que la manada te lleve, te guíe, agradece al dios que tengas por mentor tu sumisión, la conversión resentida de tu pobreza espiritual en arma de lucha, en instrumento de odio.  ¿Odias al mundo y a la vida tal y como son? Reconócelo Jazmín, te odias a tí misma, Robert, te odias a tí mismo, Eduardo, te odias a tí mismo.  No has podido aceptar que es dentro de tí que se conjugan por lo menos tres grupos de genes: de los europeos que llegaron, de los indígenas que sometieron y de los negros que esclavizaron.  Tu preconsciente está estructurado como las Naciones dizque Unidas que viven en guerra y se reúnen para prohibirse lo mismo que saldrán a cometer y entonces es en tu interior que luchan las tensiones monoteístas contra las politeístas y por eso amas otras cosas distintas al prójimo en la proporción de cómo te odias a tí mismo, sin reconocerlo, claro, mamá dijo que había que disimular la pobreza y eso aprendiste a hacer, a comer mierda y a eructar pavo.  Papá, ni se diga, por lo menos cuando estaba sobrio: “¡a mí no me manda nadie!” decía, enguayabado, los domingos, y el lunes madrugaba a lamer la coyunda.  Idiosincrasia de una trinidad en tensión mítica y actual, el Amo consigue que vayas a la mina, no hay oro, pero se la llama mina. Y desoyes el canto de la Negra que te habita cuando grita: “¡Aunque mi Amo me mate a la mina yo voy!” Pensamiento pobre, jaculatoria fácil: no has caído en la cuenta de que solamente quien ha rezado de manera profunda el Padrenuestro descubre que su gramática es insuperable, que carece a todo lo largo, de adjetivos, así es como uno debe poner a rezar a los ateos, les dices: “El padrenuestro es una oración extensa, gramaticalmente perfecta, porque carece de adjetivos” y ahí mismo empiezan a rezarlo en silencio buscando a ver si se pillan  un adjetivo y te hacen quedar mal por tu afirmación.

                                                                                                                     Por eso hay que decirlo: existe más espiritualidad en un ateo que reza el padrenuestro tratando de encontrar un adjetivo y lo reza con atención y puede que no repita el gesto de la cara de la Santa Teresa de Bernini que por lo menos en la santa expresaba la consumación del matrimonio con su experiencia del Dios que quería arrebatarle a los teólogos dominicos (Domini canes…), pero no, el ateo no va a poner esa cara y pondrá más bien la cara de un orgasmo obligatorio, de un orgasmo matrimonial, de obligación conyugal, unas veces, otras pondrá la cara de quien sonríe satisfecho por haber comprobado que efectivamente el padrenuestro es oración perfecta porque carece de adjetivos. Y entonces te retirarás a la meditación reflexiva y sabrás que no tenemos más que una vida, esta, y que de cada uno de nosotros depende lo que hagamos con ella.  Escucha La Pasión según San Mateo, hazlo y cántala para que no seas eso que te vuelves, cualquier cosa: porque si no la lees no accedes a la intimidad del fallecido y qué clase de dios hecho hombre opta por carecer de intimidad…

Entonces te autorizarás escuchar por ejemplo el Carmina Burana, de Karl Orff y cantarás: “Oh Fortuna, variable como la Luna, como ella creces sin cesar o desapareces. ¡Vida detestable! Un día, jugando, entristeces a los débiles sentidos, para llenarles de satisfacción al día siguiente. La pobreza y el poder se derriten como el hielo ante tu presencia. Destino monstruoso y vacío, una rueda girando es lo que eres, si está mal colocada la salud es vana siempre puede ser disuelta, eclipsada y velada; me atormentas también en la mesa de juego; mi desnudez regresa me la trajo tu maldad. El destino de la salud y de la virtud está en contra mía, es atacado y destruido siempre en tu servicio. En esta hora sin demora toquen las cuerdas del corazón; el destino derrumba al hombre fuerte que llora conmigo por tu villanía.” Y, así, Jazmín, Robert y Eduardo podréis ir en paz.

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