eDUARDO bOTERO tORO
La trampa es mortal: únete al
mundo, a los coros de elementales pensamientos y terribles acciones, al es
mejor parecer que ser, deja que la manada te lleve, te guíe, agradece al dios
que tengas por mentor tu sumisión, la conversión resentida de tu pobreza
espiritual en arma de lucha, en instrumento de odio. ¿Odias al mundo y a la vida tal y como son?
Reconócelo Jazmín, te odias a tí misma, Robert, te odias a tí mismo, Eduardo,
te odias a tí mismo. No has podido
aceptar que es dentro de tí que se conjugan por lo menos tres grupos de genes:
de los europeos que llegaron, de los indígenas que sometieron y de los negros
que esclavizaron. Tu preconsciente está
estructurado como las Naciones dizque Unidas que viven en guerra y se reúnen
para prohibirse lo mismo que saldrán a cometer y entonces es en tu interior que
luchan las tensiones monoteístas contra las politeístas y por eso amas otras
cosas distintas al prójimo en la proporción de cómo te odias a tí mismo, sin
reconocerlo, claro, mamá dijo que había que disimular la pobreza y eso
aprendiste a hacer, a comer mierda y a eructar pavo. Papá, ni se diga, por lo menos cuando estaba
sobrio: “¡a mí no me manda nadie!” decía, enguayabado, los domingos, y el lunes
madrugaba a lamer la coyunda.
Idiosincrasia de una trinidad en tensión mítica y actual, el Amo
consigue que vayas a la mina, no hay oro, pero se la llama mina. Y desoyes el
canto de la Negra que te habita cuando grita: “¡Aunque mi Amo me mate a la mina
yo voy!” Pensamiento pobre, jaculatoria fácil: no has caído en la cuenta de que
solamente quien ha rezado de manera profunda el Padrenuestro descubre que su
gramática es insuperable, que carece a todo lo largo, de adjetivos, así es como
uno debe poner a rezar a los ateos, les dices: “El padrenuestro es una oración
extensa, gramaticalmente perfecta, porque carece de adjetivos” y ahí mismo
empiezan a rezarlo en silencio buscando a ver si se pillan un adjetivo y te hacen quedar mal por tu
afirmación.
Por eso hay que decirlo: existe más espiritualidad en un ateo que reza el padrenuestro tratando de encontrar
un adjetivo y lo reza con atención y puede que no repita el gesto de la cara de
la Santa Teresa de Bernini que por lo menos en la santa expresaba la
consumación del matrimonio con su experiencia del Dios que quería arrebatarle a
los teólogos dominicos (Domini canes…), pero no, el ateo no va a poner esa cara
y pondrá más bien la cara de un orgasmo obligatorio, de un orgasmo matrimonial,
de obligación conyugal, unas veces, otras pondrá la cara de quien sonríe
satisfecho por haber comprobado que efectivamente el padrenuestro es oración
perfecta porque carece de adjetivos. Y entonces te retirarás a la meditación
reflexiva y sabrás que no tenemos más que una vida, esta, y que de cada uno de
nosotros depende lo que hagamos con ella.
Escucha La Pasión según San Mateo, hazlo y cántala para que no seas eso
que te vuelves, cualquier cosa: porque si no la lees no accedes a la intimidad
del fallecido y qué clase de dios hecho hombre opta por carecer de intimidad…
Entonces te autorizarás escuchar por ejemplo el Carmina Burana, de Karl Orff y
cantarás: “Oh Fortuna, variable como la Luna, como ella creces sin cesar o
desapareces. ¡Vida detestable! Un día, jugando, entristeces a los débiles
sentidos, para llenarles de satisfacción al día siguiente. La pobreza y el
poder se derriten como el hielo ante tu presencia. Destino monstruoso y vacío,
una rueda girando es lo que eres, si está mal colocada la salud es vana siempre
puede ser disuelta, eclipsada y velada; me atormentas también en la mesa de
juego; mi desnudez regresa me la trajo tu maldad. El destino de la salud y de
la virtud está en contra mía, es atacado y destruido siempre en tu servicio. En
esta hora sin demora toquen las cuerdas del corazón; el destino derrumba al
hombre fuerte que llora conmigo por tu villanía.” Y, así, Jazmín, Robert y
Eduardo podréis ir en paz.
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